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¿Conviene retallar un diamante?

El estilo de talla que se utiliza actualmente con el diamante es el denominado talla brillante. Este estilo es el resultado de la experiencia de los talladores que durante muchos años han intentado constantemente lograr que los cristales en bruto luzcan todo su esplendor potencial al máximo. La luz reflejada en la superficie de la gema junto con la que retorna desde el interior y la dispersión que genera el diamante se denomina “vida” del diamante. Ésta depende de diversos factores que los talladores han ido, poco a poco, descubriendo. Las proporciones y la simetría de los elementos que conforman la talla brillante son factores cruciales en el resultado que se puede obtener del material en bruto. También se emplean otros estilos como la talla esmeralda, marquise o baguette, por ejemplo. Aunque, sin duda, el estilo mayoritario es la talla brillante que sigue unas proporciones y medidas estrictas.
A menudo vemos, sobre todo en joyería antigua, algunos diamantes que se tallaron cuando todavía no se conocían las proporciones y medidas adecuadas, pero, también, otros diamantes que en su momento, por la razón que fuere, no se tallaron bien. En estos casos, existe la posibilidad de retallar esas gemas.

Ejemplo de un diamante con talla antigua que conviene retallar

Ejemplo de un diamante con talla antigua que conviene retallar

En general, interesa retallar un diamante cuando los ejemplares tienen cierto tamaño porque siempre se pierde peso y si no es así la gema resultante sería muy pequeña. Además, como el proceso de retalla tiene también un coste debemos considerar si resulta rentable llevar a cabo toda la operación. Por ejemplo, el diamante de talla antigua que muestra la imagen anterior pensaba 2,60 ct., y las proporciones eran estas:

Proporciones del diamante con talla antigua

Proporciones del diamante con talla antigua

Este diamante una vez retallado en talla brillante quedó así:

Las proporciones del diamante una vez retallado en estilo brillante

Las proporciones del diamante una vez retallado en estilo brillante

En este caso vemos que la pérdida de peso estuvo en torno al 31% (el peso del diamante después de retallado es de 1,79 ct), pero el grado de calidad de talla aumentó y el precio de la gema también porque el nuevo estilo de talla tiene más demanda. Algunas veces, si el diamante tiene alguna inclusión cerca de la superficie cabe la posibilidad de que desaparezca y el diamante gane algún grado de pureza. También puede ganar un grado de color. De hecho, el precio de este diamante aumentó un 50% porque se obtuvo un grado de pureza VVS1 frente al anterior VS1 y el grado de color también mejoró, pasó de color H a  color G. Pero no siempre es así, no hay un diamante igual que otro y cada caso debe ser estudiado individualmente. Una veces puede ser rentable llevar a cabo todo el proceso y correr con los gastos ocasionados y, quizás, en otros casos no. No obstante, el grado de incertidumbre, hoy en día, es mínimo porque podemos calcular el resultado midiendo las proporciones del diamante con los modernos instrumentos que emplean tecnología láser.
Autor: José Manuel Rubio Tendero


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