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Diamantes de color tratados

Los métodos para sintetizar y alterar el color de los diamantes están desarrollándose a un ritmo que podríamos denominar “vertiginoso”. Estamos viendo cómo, día a día, los diamantes sintéticos y los diamantes tratados para mejorar su color están llegando a todos los ámbitos de la joyería, desde la fabricación hasta el comercio de joyería y piedras preciosas mayorista y minorista. A través de los comerciantes de diamantes al por mayor, los diamantes sintéticos y tratados entran en la cadena de producción de las joyas y, finalmente, llegan al consumidor. En principio esto no constituye ningún problema porque este tipo de gemas debe ser comercializado en todo momento como tal, es decir, gemas tratadas o sintéticas. Pero puede ocurrir, y a veces ocurre, que algunos comerciantes, ya sea porque desconocen su origen  o, incluso por una operación fraudulenta, al vender este tipo de gemas sintéticas o tratadas no indiquen este dato fundamental desde múltiples puntos de vista, uno de ellos el precio: las piedras naturales siempre tienen un precio más elevado. Pero también entran en juego otras consideraciones, por ejemplo la estabilidad del color de la gema o, simplemente, el deseo de poseer un bello producto de la naturaleza.
En la actualidad, los laboratorios gemológicos están equipados para identificar estas gemas. De la misma manera que los métodos de síntesis y los tratamientos para alterar el color han ido evolucionando, los instrumentos y técnicas para detectarlos también han seguido este ritmo. Hoy en día, en general, en la mayoría de los casos podemos detectar los diamantes que han sido tratados mediante radiaciones y/o altas temperaturas y presiones. Sin embargo, algunas veces, cuando las gemas son muy pequeñas el trabajo es más complicado que cuando tratamos con gemas de cierto tamaño porque éstas son más manejables.
Veamos un caso práctico con unos ejemplares que extrajimos, a petición de nuestro cliente, de tres lotes de diamantes de color “fancy” cuyo origen según su proveedor era natural, pero que resultaron ser diamantes naturales tratados para mejorar su color.
El color medio de los diamantes de un lote era amarillo oscuro intenso u oscuro; otro lote contenía diamantes de amarillo verdoso de tono medio y saturación intensa; y, el tercer lote tenía diamantes de color rosa pardo con tono medio claro (alguno intenso). Tomamos 5, 8 y 16 ejemplares respectivamente de cada lote. El tamaño oscilaba entre 2,50 (0,07 ct) y 1,40 mm (0,01).

Algunos de los diamantes de color intenso seleccionados para ser estudiados

Algunos diamantes de color intenso seleccionados para ser estudiados.

Fluorescencia con luz ultravioleta

La respuesta de los diamantes naturales a la luz ultravioleta de onda larga (360 nm)  y onda corta (257 nm) es variable. Sin embargo, los diamantes sintéticos muestran una fluorescencia característica y, si podemos llegar a verla, puede un dato a tener en cuenta para su identificación. Por eso mismo, después de comprobar que, en efecto, los ejemplares son diamantes procedimos a estudiar su respuesta bajo la lámpara de luz ultravioleta.

Algunos ejemplares tenían fluorescencia con luz ultravioleta de onda larga (360 nm), de intensa fuerte a media; y con onda corta (257 nm) también, aunque, en este caso, menos intensa. Los diamantes de color amarillo no presentaban fluorescencia, excepto uno que tenía fluorescencia de color amarillo intenso con onda larga y del mismo color, pero menos intensa, con onda corta. Ninguno tenía fosforescencia.

Diamantes de color amarillo intenso

Diamantes de color amarillo intenso seleccionados para su estudio

Por su parte, la mitad de los 8 diamantes de color amarillo verdoso tenían fluorescencia con luz ultravioleta de onda larga: dos de color amarilla (uno intensa y el otro débil) y los otros dos verdosa de poca intensidad. Ninguno presentaba fosforescencia. Bajo la luz ultravioleta de onda corta sólo dos tenían fluorescencia amarilla, uno intensa y el otro débil. Y, uno de ellos tenía fosforescencia marcada que duraba, al menos, cuatro segundos.

 Diamantes de color rosa

Diamantes de color rosa

El comportamiento de los diamantes de color rosa oscuro seguía una tónica parecida, 9 diamantes tenían fluorescencia, de ellos 4 amarillo verdosa y 5 blanca azulada, ninguno tenía fluorescencia. Con luz ultravioleta de onda corta lo mismo, pero uno de ellos tenía fosforescencia  fuerte.

Debemos destacar que la fluorescencia de los diamantes que estamos estudiando, en ningún caso, parecía seguir direcciones cristalográficas concretas. Este dato es importante porque la fluorescencia de los diamantes amarillos sintetizados mediante altas temperaturas y presiones (HPHT) sigue direcciones cristalográficas paralelas a cara de cubo.

En resumen, la fluorescencia de los ejemplares era más fuerte con luz ultravioleta de onda larga que con onda corta y predominaba la fluorescencia amarillo-verdosa. Este comportamiento es como el de los diamantes amarillos y amarillos-verdosos tratados HPHT que podemos ver documentados en varios artículos gemológicos, entre ellos destacamos la nota de laboratorio de la revista Gem and Gemology. Vol 35, 1999, pp 203-204, así como el artículo de la misma revista, volumen 36 publicado en el verano del 2000.

Características visuales

Al observar detenidamente la superficie de los diamantes con el microscopio vimos que muchos ejemplares de color amarillo y amarillo-verdoso tenían señales de corrosión. Estas marcas las podíamos ver en las aristas formadas por las facetas. Esto ocurre algunas veces en los diamantes naturales porque no están bien tallados o porque se han rozado con otros diamantes y el filo de las aristas se deteriora, pero, en este caso, casi todos los ejemplares presentaban esta característica.

Diamante con las aristas formadas por las facetas corroídas.

Diamante con las aristas formadas por las facetas corroídas.

Además, algunos diamantes tenían pequeñas cavidades con un tipo de textura que podríamos definir como “granular”. Estas cavidades o marcas también podían tratarse de un fenómeno de corrosión y no es muy habitual encontrarlas en diamantes naturales.

Cavidad o marca en la superficie de un diamante.

Cavidad o marca con una textura “granular” en la superficie de un diamante.

En los diamantes tratados mediante técnicas HPHT para mejorar el color se producen fenómenos de corrosión porque la temperatura y presión a la que se someten se sitúa en  la región de transición diamante/grafito;  y ello repercute en la grafitización de las caras de los cristales incluidos y, también, se producen fracturas discoidales. En la superficie de estas gemas también se pueden producir cavidades y fracturas por la misma razón, así como corrosión en las aristas de las facetas y el filetín.

La mayoría de los diamantes mostraban tensiones cuando se situaron entre láminas polarizadoras cruzadas. Aunque los diamantes naturales también pueden presentar tensiones, en los diamantes tratados HPHT estas tensiones son más fuerte y, además, la variedad de colores que  presentan es más amplia que en los diamantes naturales sin tratar, tal y como detalla el trabajo de investigación publicado en Gem and Gemology, volumen 35, nº 3, pp 14-22.

Colores naranjas, amarillos y verdosos producidos por interferencia de la uz provocada por tensiones internas. El diamante está situado entre polarizadores cruzados.

Colores naranjas, amarillos y verdosos producidos por interferencia de la luz provocada por tensiones internas. El diamante está situado entre polarizadores cruzados.

Algunos ejemplares entre los polarizadores cruzados mostraban el efecto “tatami” muy pronunciado.

Un ejemplar que muestra tensiones internas que producen el efecto "tatami" muy marcado, y, además, señales de corrosión. El ejemplar está situado entre polarizadores cruzados.

Un ejemplar que muestra tensiones internas que producen el efecto “tatami” muy marcado, y, además, señales de corrosión. El ejemplar está situado entre polarizadores cruzados.

Distribución del color

Los ejemplares estudiados por su color pueden ser clasificados, casi todos, como diamantes “Fancy”, es decir, diamantes cuyo valor aumenta más por su color. El color de nuestros diamantes presenta como característica general una intensidad fuerte y un tono oscuro.

Diamante amarillo "Fancy".

Uno de los diamante de color amarillo intenso que podemos calificar como “Fancy”.

La distribución del color en estos diamantes en seguida nos llamó la atención. Casi todos los ejemplares mostraban una coloración zonal muy marcada al ser examinados con la técnica de cédula de inmersión. Esta técnica consiste en sumergir los ejemplares en un recipiente de vidrio que contiene un líquido incoloro de alto índice de refracción y observarlos con el microscopio. Pudimos comprobar que los diamantes de color rosa anaranjado tenían, casi todos, coloración zonal muy marcada.

Coloración zonal concentrada en el culet. Luz reflejada difusa y sumergida en alcohol. 20X.

Coloración zonal concentrada en el culet. Luz reflejada difusa y sumergida en alcohol. 20X.

Aunque esta característica también la pueden presentar los diamantes naturales, los diamantes tratados con técnicas que emplean una combinación de radiaciones y, posteriormente, un tratamiento térmico  la presentan muy a menudo.

Coloración zonal que sigue una dirección cistalográfica. El ejemplar se ha sumergido en alcohol. Luz reflejada difusa, 25X.

Coloración zonal formando bandas rectas que siguen una dirección cistalográfica. El ejemplar se ha sumergido en alcohol. Luz reflejada difusa, 25X.

Conclusión

Los ejemplares estudiados son diamantes tratados. Estos diamantes, probablemente, han sido irradiados y posteriormente sometidos a altas temperaturas. A pesar de que visualmente los diamantes de color tratados mediante estas técnicas no presentan diferencias apreciables con respecto a los diamantes de color natural, la intensidad del color junto con un tono muy oscuro debería levantar sospechas a cualquier gemólogo, comerciante de piedras preciosas o joyero habituado a tratar con diamantes. A partir de ahí, un laboratorio gemológico deberá analizar los diamantes con una combinación de técnicas que incluye el empleo de luz ultravioleta y un microscopio equipado con filtro polarizadores, así como los instrumentos habituales para identificar diamantes. De esta manera, en la mayoría de los casos podemos llegar a reunir un cúmulo de información que nos permita llegar a una conclusión acertada, únicamente en algunos casos será realmente necesario recurrir a técnicas sofisticadas de espectroscopía para concluir el origen del color estos diamantes.


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