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El vidrio chaton, una imitación clásica del diamante

El vidrio es un material que ha sido utilizado como elemento de adorno personal desde muy antiguo, pero quizás fue en el siglo XVIII cuando el vidrio fabricado con forma de gema tallada comenzó una gloriosa andadura. Al mismo tiempo que, o causado por, la consolidación del predominio del diamante en joyería. En la segunda mitad del siglo XVIII las gemas solían engastarse en monturas cerradas por la parte inferior, el denominado engaste “embutido”, ello permitía poner una finísima lámina metálica reflectante, coloreada o no, sin que se notara. Esta lámina da más brillo a la piedra, y en el caso de las gemas de color pronuncian su color. Pero cuando la lámina se deteriora se ve afectado  el aspecto de la piedra.

Corona y culata del mismo ejemplar de vidrio recubierto por la parte posterior

Hacia 1730, Frederick Strass (1701-1773) empezó a fabricar un vidrio al que añadía plomo y talio consiguiendo vidrios muy brillantes que engarzaba en joyería de alta calidad. Sus diseños gozaron de mucha estima entre la nobleza y rápidamente otros joyeros lo imitaron. El vidrio, un material relativamente blando, permitía a los joyeros crear gran variedad de diseños utilizando gemas con diferentes formas: cuadradas, triangulares, hexagonales… Algo que no se podía hacer con otras gemas más duras.

Vidrio coloreado de verde.

Como hemos dicho, en el siglo XVIII el recubrimiento que se situaba en la parte posterior  de la piedra era una lámina muy fina de metal, pero en la primera mitad del siglo XIX, en lugar de esta lámina fina de metal, la parte posterior de la piedra se empezó a cubrir con una amalgama de mercurio revestida por una laca de color oro que también proporcionaba viveza a la gema.

Desde entonces este tipo de piedras no ha dejado de emplearse en joyería, de más o menos calidad, entre otras cosas porque permite pegarse a la montura y no hace falta que vaya engastada.

Las propiedades gemológicas de estos vidrios son las siguientes:

  • Dureza en la escala de Mohs: alrededor de 6.
  • Peso específico: 3,00
  • Índice de refracción: monorrefringente, 1,58 aunque puede variar.

Visualmente con el microscopio gemológico o una lupa de 10x suelen verse pequeñas fracturas concoideas en las aristas de las facetas. También puede darse el caso que estas mismas aristas estén desgastas y tengan un aspecto romo. Por otra parte, el recubrimiento de la parte posterior puede, con el paso del tiempo, haberse levantado y, en este caso, la piedra pierde algo de brillo y se ven las zonas peladas.

Vidrio amarillo con el recubrimiento posterior deteriorado

Vidrio amarillo con el recubrimiento posterior deteriorado

Con pocos aumentos las aristas de este ejemplar no se ven desgastadas.

Al observar la piedra con más aumentos que en la imagen anterior podemos ver que las aristas tienen multitud de fracturas concoideas. Luz reflejada difusa, 60x.

Detalle del recubrimiento deteriorado de un ejemplar de vidrio chaton.

En la actualidad este tipo de vidrio recubierto por la parte posterior, al que denominan vidrio chaton, se sigue fabricando y se utiliza generalmente en joyería de nivel modesto o bisutería.
Escrito por José Manuel Rubio Tendero


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