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Gemas tratadas con relleno de aceite

Los tratamientos para manipular el aspecto de las gemas, tal como el color o la transparencia, cada día son más frecuentes. La tecnología empleada algunas veces es muy sofisticada, otras no tanto. Y, lo mismo ocurre con los métodos de detección de estos tratamientos que utilizamos los gemólogos, a veces no nos hace falta instrumentos sofisticados para detectar que una gema ha sido tratada. En este artículo trataremos de la identificación de las esmeraldas y rubíes tratados para mejorar su transparencia y aspecto general mediante el relleno de fracturas con aceite o resina.
Por lo que a nosotros respecta, y es una opinión compartida por toda la plantilla de gemólogos de nuestro laboratorio, las gemas son un producto que la naturaleza nos ofrece y deberíamos admirar y respetar tal cual se encuentran. Sin embargo, el mercado de gemas, entendido por mercado de gemas tanto los profesionales como los consumidores finales, acoge en su seno gemas sintéticas, artificiales y tratadas. Nosotros, como gemólogos, no pretendemos interferir en la dinámica comercial de las piedras preciosas. Pero consideramos que cualquier transacción de gemas, en cualquier punto de la cadena, debe respetar unas normas éticas que obligan, entre otras cosas, a informar al cliente cuando una gema es sintética o ha sido tratada para mejorar su color. El laboratorio gemológico MLLOPIS lleva tiempo advirtiendo que habitualmente no se informa a los compradores de esta práctica.
La cuestión de la identificación de este tipo de gemas es un tema que, a pesar de que se remonta a décadas atrás, sigue siendo muy actual. Muestra de ello es la alerta que el laboratorio Lotus de Bangkok (Tailandia) ha puesto en circulación y que han recogido algunos medios españoles. Este laboratorio dice haber notado recientemente un aumento en el número de gemas, en concreto rubíes, zafiros y espinelas, que han sido tratadas por el método de rellenar las fracturas internas con aceite o resina. Al parecer, según el comunicado de Lotus, están recibiendo constantemente para certificar en su laboratorio de Bangkok rubíes, zafiros y espinelas cuyos propietarios desconocen por completo que han adquirido piedras tratadas mediante el relleno de fracturas internas con aceite o resina. Y, ello, dice este laboratorio, demuestra que tanto vendedores como compradores no están al tanto de que su mercancía ha sido tratada por algún proveedor situado, probablemente, al principio del entramado mercantil. Lotus dice que la mayoría de las gemas que han identificado como tratadas proceden de Birmania porque, estos rubíes, suelen tener fisuras por las que penetra el material de relleno. Aunque, en su comunicado, Lotus hace constar que también han visto zafiros, espinelas y turmalinas birmanas, e incluso rubíes de Mozambique.

En el laboratorio gemológico MLLOPIS hemos identificado con frecuencia esmeraldas con las fisuras internas rellenas de aceite o resina. Y, ocasionalmente, rubíes. El tratamiento que últimamente hemos visto más en los rubíes es el relleno de fracturas internas con vidrio, pero también nos han llegado algunos rellenos con aceite.
La identificación de las gemas tratadas mediante el método de rellenado de fracturas internas puede llevarse a cabo empleando tecnologías relativamente sofisticadas y caras, pero, también, como apunta Lotus, pueden utilizarse técnicas gemológicas sencillas. Todas tienen sus ventajas e inconvenientes. La ventaja o inconveniente principal es, sin duda, la certeza que nos puede ofrecer el resultado del análisis. Evidentemente, un método cuyo resultado ofrece demasiadas lagunas no es válido. Por ejemplo, la espectroscopía de infrarrojo detecta, en principio, picos de absorción concretos en el infrarrojo que producen estas sustancias empleadas como relleno. Sin embargo, la complicación surge cuando el haz de luz analiza una zona de la superficie contaminada o incide y se transmite por una zona muy fina de la fractura rellena de manera que la gráfica resultante no se corresponde con la realidad. No decimos que este método no sea válido, sino que debemos adoptar una actitud crítica, en algunos casos, con el resultado que nos proporciona.
Otra técnica empleada para identificar las gemas rellenas de aceite o resina es la microscopía Raman. Consiste en proyectar una haz de luz monocromática, un láser, sobre la zona del ejemplar que estamos estudiando: esa luz difundida se analiza con un espectómetro. De esta manera podemos saber la composición química del material objeto de estudio (en este caso el relleno), así como su estructura cristalina (si la tiene). El problema con estos instrumentos es que son caros, y, además se debe enfocar la zona de relleno, por lo que si no la vemos queda sin analizar y pasa desapercibida.

El material que rellena las fisuras de esta esmeralda es aceite. Cuando se observa con el microscopio presenta una forma dendrítica. Luz de campo oscuro, 80X.

El material que rellena las fisuras de esta esmeralda es aceite. Cuando se observa con el microscopio presenta una forma dendrítica. Luz de campo oscuro, 80X.

El método más sencillo, barato y eficaz, para identificar el relleno de fracturas internas con aceite o resina consiste en observar con microscopio el ejemplar para reconocer el patrón característico, es decir, la morfología del material de relleno que muchas veces incluye burbujas de aire. Y, además, podemos calentar las fracturas con una punta térmica para ver si la fractura “supura” aceite. En esencia, la técnica consiste en localizar las fisuras internas con el microscopio. A continuación, situamos la punta térmica sobre la fractura y con el microscopio observamos dos cosas: por una parte, si la fractura “supura” gotitas de aceite, señal de que la fractura interna se ha rellenado; y, en ese caso puede que veamos las burbujas de aire atrapadas en el material de relleno contraerse cuando se acerca la punta térmica y volver a su forma anterior al retirarla.

También es posible que el aceite o resina empleada en el relleno de las fisuras internas produzca fluorescencia con luz ultravioleta de onda larga.

No obstante, las esmeraldas que han sido tratadas mediante el procedimiento de relleno de fractura con aceite pueden tener inclusiones propias del cristal natural. Esta esmeralda mostró unas preciosas inclusiones trifásicas.

Inclusiones trifásicas en la esmeralda con las fisuras rellenas de aceite. Luz de campo oscuro, 80X.

Inclusiones trifásicas en la esmeralda con las fisuras rellenas de aceite. Luz de campo oscuro, 80X.

El relleno de las fracturas internas de los rubíes con vidrio es muy habitual. La identificación las gemas tratadas por este procedimiento no reviste mucha dificultad.

Rubí relleno de vidrio. Iluminación de campo oscuro y sumergido en ioduro de metileno. 20X.

Rubí relleno de vidrio. Iluminación de campo oscuro y sumergido en ioduro de metileno. 20X.

La clave para detectar el tratamiento son las burbujas de aire atrapadas en el material de relleno; también el brillo metálico que produce el relleno de vidrio, si tiene alto contenido en plomo; y, además, las irisaciones que produce la interferencia de la luz en las fracturas rellenas.

Burbuja de aire atrapada en el material de relleno en un rubí natural rellenado con vidrio. La piedra se ha sumergido en ioduro de metileno con iluminación de campo oscuro. 30X.

Burbuja de aire atrapada en el material de relleno en un rubí natural rellenado con vidrio. La piedra se ha sumergido en ioduro de metileno con iluminación de campo oscuro. 30X.

En resumen, en la actualidad existe una fuerte tendencia a tratar las gemas que no tienen una calidad aceptable para el consumidor o a mejorar su aspecto con el fin de que suba su precio. Las técnicas empleadas son muy variadas y pueden aplicarse a los cristales en bruto o a las gemas ya talladas. Algunas veces los materiales se calientan o irradian, o una combinación de ambas técnicas. También es muy frecuente con los materiales que tienen fracturas internas que se rellenen con vidrio, aceite o resina. En cualquier caso, el vendedor debe advertir a su cliente que el producto que está comprando, la gema, ha sido manipulado para alterar y mejorar su aspecto. En caso contrario, estará actuando de forma fraudulenta. Por suerte, cada día los laboratorios gemológicos compartimos, entre nosotros y con el público en general, información actualizada al respecto. Y, el consumidor, sabe que dispone de profesionales que pueden asesorarle ante cualquier duda que le surja.


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