El origen geográfico de ciertas piedras preciosas influye notablemente sobre su precio. Algunos rubíes de Mogok (Birmania), zafiros de Cachemira, padparadscha de Sri Lanka o esmeraldas colombianas, entre otras gemas, suelen alcanzar precios más elevados si puede probarse el lugar de procedencia. Pero, ¿es solo una diferencia artificial del precio impuesta por hábiles estrategias comerciales? Hay quien no encuentra razonable que, por ejemplo, un rubí de igual calidad a otro procedente de Mogok sea más caro, ya que se debería pagar más por una gema en función de su belleza y no por una apreciación artificial impuesta por el comercio establecido. A primera vista puede parecer que este punto de vista es indiscutible, pero cabe considerar algunos aspectos del tema que pueden cuestionar dicha afirmación.

En primer lugar, ¿es solo la belleza lo que hace valiosa una gema? Es claro que no, algunas gemas sintéticas o tratadas son tan bonitas o más que las naturales y, sin embargo, no son tan apreciadas. Pongamos un ejemplo, muchos zafiros tratados por difusión son más bonitos que otros naturales y, sin embargo, son menos valorados. Eso demuestra que mucha gente aprecia las gemas además de por su belleza en función de otros valores, algunos incluso intangibles, como puede ser el placer de lucir una gema procedente de un lugar concreto. O, ¿por qué no?, poseer una piedra preciosa que perteneció a un personaje famoso, aunque se deba pagar una cantidad considerablemente más elevada por ella. Al fin y al cabo, el precio de una gema no es una característica gemológica, sino simplemente un acuerdo entre alguien que vende y otro que compra.

En cualquier caso, todo este asunto está incentivando las investigaciones para encontrar métodos científicos, o perfeccionar los que ya se emplean, que identifiquen la procedencia geográfica de las gemas. Al mismo tiempo que se cuestiona la capacidad de los laboratorios gemológicos para identificar concluyentemente el origen geográfico de ciertas gemas. En este punto conviene hacer un paréntesis. No es lo mismo origen geográfico que origen geológico: hay yacimientos con características geológicas similares en países diferentes.

Las gemas pueden cristalizar a partir de magmas ígneos, soluciones hidrotermales o por recristalización de minerales preexistentes durante procesos de metamorfismo. El medio ambiente en el que crecen determina algunas de las características distintivas que se intentan encontrar para identificar el origen de la gema en cuestión. Cuando el cristal está creciendo elementos que no forman parte de su composición química ideal pueden introducirse en su estructura en pequeñísimas cantidades o bien quedar englobados en su interior como inclusiones. El análisis de elementos trazas requiere técnicas espectroscópicas avanzadas, algunas, como  la espectrometría de masas LA-ICP-MS o de infrarrojos FTIR, se utilizan habitualmente en la actualidad, mientras que las posibilidades de otras todavía se están explorando y, según algunas  ponencias que se presentaron en el Simposio de GIA celebrado el pasado mes de octubre en Carlsbad (California), con un futuro prometedor. Entre estas técnicas más novedosas se encuentra la XANR capaz de determinar el entorno de coordinación y estado de oxidación de los principales cromóforos  responsable del color de algunas gemas, por ejemplo, en la esmeralda serían el hierro, cromo y vanadio. Por lo que respecta a las inclusiones, la información en pocos casos es concluyente en cuanto a la identificación del origen geográfico de las gemas.

Gráfica del espectro FTIR de un rubí de Mozambique, muestra un pico que suele verse en estos rubíes.

Un buen ejemplo de ello son las típicas inclusiones trifásicas que suelen verse en muchas esmeraldas colombianas. Estas inclusiones formadas por dióxido de carbono, agua y un cristal de halita se consideraban, hasta hace muy poco, una característica de las esmeraldas de Colombia, pero se han visto iguales o muy parecidas en esmeraldas africanas, afganas y chinas. De manera que han dejado de ser un rasgo indiscutible del origen de estas gemas.

Inclusiones trifásicas en una esmeralda colombiana. Luz transmitida, 60x.

Pero, por otra parte, en el caso de los rubíes de Montepuez (Mozambique) suelen encontrarse inclusiones características formadas por partículas blanquecinas alineadas según direcciones cristalográficas, así como tubulares, cortas paralelas.

Inclusiones tubulares, cortas y paralelas en un rubí de Montepuez (Mozambique). Luz de campo oscuro 60x.

Los datos obtenidos de una manera u otra se comparan con los referentes de origen conocido y los artículos publicados al respecto. Pero no siempre se puede llegar a terteras conclusiones. En el caso de los zafiros, estos datos son eficaces para reconocer entorno geológicos similares (o diferentes) de formación, pero no son útiles en todos los casos para distinguir orígenes geográficos. Sobre todo para gemas muy puras. Además, disponer de una colección de referencia no es tan fácil como puede parecer porque para tener la certeza de que una gema procede de una mina en concreto es necesario desplazarse al lugar, algo que los laboratorios gemológicos no pueden hacer siempre.

Por último, recordemos que comprar las gemas en un lugar nunca ha sido garantía de su origen y menos en la actualidad. Las piedras preciosas, como cualquier otra mercancía, pueden viajar desde su lugar de origen hacia otros mercados más atractivos. El mismo Centro de Desarrollo Tecnológico de la Esmeralda de Colombia (CDTEC), dice que reciben con relativa frecuencia esmeraldas para certificar cuya procedencia es africana.

Algunos laboratorios de ámbito internacional, como puede ser el Instituto Gemológico Americano (GIA), el Instituto Asiático de Ciencias Gemológicas (AIGS) o Laboratorios Americanos de Gemología (AGL) ofrecen un servicio extra con el que informan del origen de las gemas, pero no lo logran en todos los casos.

En fin, el interés del público por conocer la procedencia de las gemas que compra está impulsando de alguna manera gran número de investigaciones gemológicas en esa dirección. Y, por ello, es previsible que pronto se desarrollen nuevas técnicas que permitan conocer con mayor seguridad el país de origen de un ejemplar.


Comentarios


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *